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Ciudad: Shenzhen País: China

Cuando viajé a Shenzhen por primera vez, no imaginaba que Window of the World me llevaría a dar la vuelta al mundo en un solo día. Este parque temático, inaugurado en 1993, alberga más de 130 réplicas de monumentos mundialmente famosos distribuidos en 48 hectáreas. Recuerdo cruzar la entrada y sentirme como si hubiera pisado un portal interdimensional: de repente estaba frente a la Torre Eiffel, luego en el Taj Mahal y minutos después caminando por las ruinas de Angkor Wat. Es una experiencia surrealista que solo Shenzhen puede ofrecer.

Lo primero que me sorprendió fue la escala de las réplicas. La Torre Eiffel, por ejemplo, está reproducida a una escala 1:3, pero sigue siendo imponente con sus 108 metros de altura. El parque está dividido en ocho áreas temáticas: Asia, Europa, Oceanía, América, África, el Mundo Árabe, el Mundo de la Ciencia y el Mundo de la Fantasía. Cada sección agrupa monumentos de esa región, muchos de ellos construidos con materiales traídos directamente de los países originales. Pasar un día aquí no es solo turismo; es una lección de geografía y arquitectura mundial.

Lo que necesitas saber

Precio: ¥220 (adultos) · Horario: 9:00–22:00 · Cómo llegar: Metro línea 1, estación Window of the World (salida H) · Dato: La réplica de la Torre Eiffel mide 108 m, exactamente un tercio del original

Window of the World Shenzhen entrada
Entrada a Window of the World. Wikimedia Commons.

Historia de Window of the World

Window of the World abrió sus puertas en 1993 como parte de una estrategia del gobierno municipal de Shenzhen para impulsar el turismo en la ciudad. En aquella época, Shenzhen estaba transformándose rápidamente de una aldea de pescadores a una metrópolis tecnológica, y el turismo era visto como un motor secundario pero importante de desarrollo económico. La empresa China Travel Service (CTS) fue la encargada de desarrollar el proyecto, invirtiendo más de 800 millones de RMB en la construcción. El parque se inspiró en el éxito de otros parques similares en Europa, como Miniatura Park en los Países Bajos y Swarovski Kristallwelten en Austria.

La construcción requirió cinco años de trabajo y la colaboración de arquitectos, historiadores y artesanos de una docena de países. Cada réplica fue aprobada por las autoridades culturales de los respectivos países antes de su construcción, un proceso diplomático que tomó casi dos años. Desde su inauguración, Window of the World ha recibido a más de 50 millones de visitantes y se ha convertido en uno de los parques temáticos más visitados de Asia. En 2018, el parque fue renovado con tecnología de realidad virtual y nuevas atracciones interactivas, manteniéndose relevante para las nuevas generaciones.

El éxito de Window of the World inspiró la creación de parques similares en otras ciudades chinas. Beijing World Park en Pekín y Changsha Window of the World siguieron el mismo modelo, aunque ninguno ha alcanzado la popularidad del original de Shenzhen. El parque ha sido escenario de numerosos eventos internacionales: en 2010 albergó un concierto de la Orquesta Filarmónica de Berlín, y en 2015 fue sede de la ceremonia de apertura del Festival Internacional de Turismo de Shenzhen. Su impacto en la industria turística china ha sido tan significativo que el gobierno municipal lo declaró “Sitio de Interés Turístico Clase AAAA” en 2007.

Qué ver y hacer en el parque

La experiencia principal de Window of the World es, sin duda, recorrer las réplicas. La zona de Europa es la más extensa, con la Torre Eiffel como pieza central. Subir a la Torre Eiffel del parque cuesta ¥30 adicionales, pero vale cada yuan: desde arriba se ve todo el parque y, al fondo, los rascacielos de Shenzhen contrastando con las miniaturas. La zona de Asia incluye el Taj Mahal, Angkor Wat y el Templo del Cielo de Pekín, todos reproducidos con un detalle impresionante. Me sorprendió especialmente el Taj Mahal: los artesanos indios que trabajaron en él vinieron expresamente a Shenzhen para supervisar la construcción.

Además de las réplicas, el parque ofrece espectáculos en vivo durante todo el día. El más famoso es “Worldwide Romance”, un show nocturno con bailarines, acróbatas y efectos especiales que se presenta en el anfiteatro central. También hay un espectáculo de fuegos artificiales los fines de semana que ilumina todo el parque. Para los más pequeños, hay atracciones mecánicas como montañas rusas en miniatura y un cine 4D que proyecta documentales sobre los monumentos del mundo. Yo recomiendo llegar temprano y planificar la visita: con tanta réplica, es fácil perderse algunas joyas escondidas en las secciones menos transitadas.

La zona de América merece una mención especial. Las réplicas del Monte Rushmore, las Pirámides de Teotihuacán y el Cristo Redentor están agrupadas en una sección que ocupa unas cinco hectáreas. El Monte Rushmore es particularmente impresionante: los rostros de los presidentes estadounidenses están tallados con una precisión que captura hasta las expresiones faciales. En la sección de Oceanía, hay una réplica de la Ópera de Sídney rodeada de agua, donde se puede pasear en bote. Y en la zona de África, las pirámides de Guiza están acompañadas de una esfinge que, aunque más pequeña que la original, es igual de fotogénica.

Otro aspecto que me fascinó fue la atención al detalle en las réplicas. Cada monumento tiene una placa informativa que explica su historia, su ubicación real y sus dimensiones comparadas con el original. La zona de Oceanía, aunque más pequeña, tiene una réplica de la Ópera de Sídney que se ilumina por la noche creando un efecto mágico sobre el lago artificial. También hay un espectáculo de bailes polinesios con actores vestidos con trajes tradicionales que incluyen danzas hawaianas y maoríes. La zona de Asia incluye el Templo Dorado de Amritsar, el Angkor Wat camboyano y el Potala tibetano, este último particularmente impresionante por su fachada blanca y roja que domina una colina artificial.

Consejos prácticos para la visita

Mi principal recomendación es dedicar al menos cinco horas al recorrido. El parque es enorme y caminar todas las secciones toma tiempo. Lleva calzado cómodo, agua y protector solar, especialmente en verano, cuando las temperaturas en Shenzhen superan los 35 °C. Si visitas en fin de semana, prepárate para las multitudes: Window of the World recibe hasta 30.000 visitantes los sábados y domingos. Los días entre semana son mucho más tranquilos y las filas para las atracciones son mínimas.

Dentro del parque hay varios restaurantes y puestos de comida, aunque los precios son más altos que afuera. Te sugiero llevar algunos bocadillos. El espectáculo nocturno comienza a las 19:00 en verano y a las 18:00 en invierno, así que ajusta tu horario para no perdértelo. La estación de metro Window of the World (línea 1) está literalmente en la entrada del parque, lo que hace que llegar sea muy sencillo desde cualquier punto de Shenzhen. Si vienes desde el centro, el trayecto en metro es de aproximadamente 30 minutos.

Si viajas con niños, hay zonas de juegos infantiles y atracciones suaves repartidas por todo el parque. El tren turístico que da la vuelta al parque cuesta ¥30 y es una buena opción para los más pequeños cuando se cansan de caminar. También hay carritos de bebé disponibles para alquilar en la entrada. Los baños están limpios y bien señalizados, y hay fuentes de agua potable en varios puntos. En verano, el parque instala nebulizadores de agua en las zonas de descanso para combatir el calor.

Contexto: el turismo de parques temáticos en China

Window of the World no es un caso aislado en China. El país ha adoptado los parques temáticos como parte fundamental de su industria turística urbana. A diferencia de los parques occidentales como Disneyland o Universal Studios, los parques chinos como Window of the World tienen un enfoque educativo: no solo entretienen, sino que también “enseñan” sobre el mundo. Esto refleja el valor que la cultura china otorga al conocimiento como forma de ocio. Shenzhen, en particular, ha sabido capitalizar esta tendencia con varios parques temáticos en la misma zona.

El parque vecino, Splendid China Folk Village, y Happy Valley forman parte de un corredor turístico en el distrito de Nanshan que atrae a millones de visitantes cada año. Esta concentración de parques temáticos en un radio de dos kilómetros es única en China y convierte a esta zona de Shenzhen en un destino obligatorio para cualquier viajero. La industria de parques temáticos en China ha crecido un 12% anual en la última década, y Window of the World sigue siendo uno de sus referentes más icónicos.

Una curiosidad que aprendí durante mi visita: las réplicas no solo imitan la apariencia exterior de los monumentos, sino que en algunos casos también reproducen espacios interiores. La réplica del palacio de Versalles incluye la Galería de los Espejos, con 17 arcos y 357 espejos, igual que el original. La Catedral de San Basilio de Moscú se puede visitar por dentro, con iconos religiosos pintados a mano por artistas rusos. Este nivel de detalle es lo que distingue a Window of the World de parques similares en otros países y lo que justifica el precio de la entrada.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta la entrada a Window of the World?

La entrada general cuesta ¥220 para adultos. Los niños de 1.2 a 1.5 metros pagan ¥110, y los menores de 1.2 metros entran gratis. Hay descuentos para estudiantes y personas mayores con identificación válida. Subir a la Torre Eiffel cuesta ¥30 adicionales.

¿Cuánto tiempo se necesita para recorrer el parque?

Recomiendo dedicar entre 5 y 6 horas para ver todas las réplicas y disfrutar de los espectáculos. Si quieres ver el show nocturno, planea llegar alrededor de las 14:00.

¿Hay espectáculos en vivo dentro del parque?

Sí, hay múltiples espectáculos diarios, incluyendo danzas tradicionales de diversos países, un show nocturno llamado “Worldwide Romance” y fuegos artificiales los fines de semana. Los horarios varían según la temporada.

¿Se puede comprar comida dentro del parque?

Sí, hay varios restaurantes y puestos de comida rápida. Los precios son más elevados que fuera del parque. Una comida completa cuesta entre ¥50 y ¥100 por persona.

¿Cuál es la mejor época para visitar Window of the World?

La primavera (marzo-mayo) y el otoño (octubre-noviembre) son las mejores temporadas. El verano es muy caluroso y húmedo, y el invierno puede ser frío y ventoso. Los días entre semana tienen menos multitudes.

Nota del editor: Este artículo fue escrito por un viajero que visitó Shenzhen en múltiples ocasiones. Los precios y horarios pueden variar. Siempre verifica la información actualizada antes de tu visita.

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Sobre el autor

Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.

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