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Ciudad: Sichuan País: China

No hay nada en el mundo que prepare para la primera vez que ves un panda real. No importa cuántos documentales hayas visto, cuántas fotos en Instagram: cuando tienes a un panda gigante sentado a tres metros de ti, masticando bambú con una concentración absoluta, el tiempo se detiene. La Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu, a solo 18 kilómetros del centro de la ciudad, es el mejor lugar del mundo para fotografiar estos animales. La entrada cuesta ¥55 en temporada baja (¥58 en alta), y te aseguro que no hay mejor inversión para tu portfolio de vida salvaje.

Lo que necesitas saber

Precio: ¥58 (temporada alta) · Horario: 7:30–17:30 · Cómo llegar: Metro línea 3 (estación Panda Avenue) + shuttle gratuito, o taxi 30 min desde el centro · Dato: La base ha criado más de 200 pandas desde su fundación en 1987, la tasa de éxito más alta del mundo

Panda gigante comiendo bambú en la Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu
Panda gigante comiendo bambú en la Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu

La hora del desayuno

El mejor momento para fotografiar pandas es entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana, cuando los pandas están más activos. La base abre a las 7:30, y te recomiendo estar en la puerta a esa hora. Los pandas reciben su desayuno de bambú alrededor de las 8:30, y es entonces cuando los verás sentados, manipulando los tallos con sus patas delanteras, pelando el bambú con una destreza que contradice su apariencia torpe.

Los recintos interiores (con aire acondicionado) albergan a los pandas más jóvenes y a las madres con crías. Estos recintos tienen ventanales de cristal que permiten fotografiar sin rejas. La luz natural entra por el techo de cristal, creando una iluminación suave y uniforme ideal para retratos animales. Usa un teleobjetivo de 70-200 mm para llenar el encuadre con el panda sin incluir el entorno artificial.

Los pandas rojos y otras especies

Además de los pandas gigantes, la base alberga pandas rojos (Ailurus fulgens), más pequeños y ágiles, que viven en recintos arbolados. Estos animales son más difíciles de fotografiar porque se mueven constantemente, pero su pelaje marrón rojizo y su cola anillada los convierten en sujetos fascinantes. Los mejores momentos para verlos activos son también por la mañana temprano y al atardecer.

El entorno de la base incluye jardines con bambú, estanques con cisnes negros y áreas boscosas que ofrecen oportunidades adicionales. Los cisnes negros, con su plumaje oscuro y pico rojo, son sujetos fotográficos interesantes en los estanques de la entrada. El contraste entre el blanco y negro de los pandas, el rojo de los pandas rojos y el verde del bambú crea una paleta de colores armoniosa.

Técnica para fotografiar animales

Fotografiar animales requiere paciencia y preparación técnica. Para los pandas, usa una velocidad de obturación de al menos 1/250s para congelar el movimiento, aunque los pandas se mueven lentamente, sus cabezas y patas tienen movimientos rápidos al comer. Dispara en modo ráfaga continua para capturar expresiones y momentos. El enfoque automático continuo (AF-C o AI-Servo) es esencial para mantener el foco en animales en movimiento.

La composición es clave: busca la mirada del panda, las expresiones, los gestos. Una foto de un panda mirando directamente a la cámara tiene un impacto emocional enorme. Los primeros planos de las patas sujetando el bambú, los detalles del pelaje, la textura de las almohadillas de las patas —son imágenes que cuentan una historia diferente a la típica foto del panda comiendo. Y, sobre todo, ten paciencia: a veces los pandas se quedan quietos durante minutos, y luego, en un segundo, hacen algo increíble.

Por qué es tan fotogénico

Los pandas gigantes son uno de los animales más fotogénicos del planeta. Su combinación de blanco y negro crea contraste natural, sus expresiones faciales son sorprendentemente humanas, y su ritmo pausado permite composiciones cuidadosas. La Base de Chengdu ofrece una oportunidad única para fotografiarlos en un entorno semisalvaje bien diseñado, con recintos espaciosos y luz natural. Es, sin duda, el lugar más accesible del mundo para fotografiar al oso panda en condiciones óptimas.

Mi experiencia fotográfica

Llegué a la Base de Pandas a las 7:15, quince minutos antes de la apertura. Ya había una pequeña cola, pero nada comparado con el gentío que se forma a partir de las 10:00. En cuanto abrieron las puertas, me dirigí directamente al recinto de los pandas jóvenes, que es donde suele haber más actividad temprano. Mi intuición fue correcta: dos pandas de unos tres años estaban en plena sesión de desayuno, sentados entre los tallos de bambú, pelando y masticando con una concentración que daba tiempo de sobra para componer la toma perfecta.

El mayor desafío técnico fue trabajar con la luz del recinto acristalado. Los ventanales del techo creaban una luz suave y difusa, ideal para retratos, pero los reflejos en el cristal eran un problema constante. Aprendí a pegar el objetivo casi al cristal para eliminar los reflejos, y a usar el polarizador para controlar los que quedaban. Mi 70-200 mm f/2.8 fue el objetivo estrella: me permitía llenar el encuadre con el panda sin incluir el entorno artificial del recinto. A f/4 conseguía un desenfoque del fondo suficiente para aislar al animal, manteniendo los ojos nítidos.

La paciencia fue la lección más importante de la sesión. Durante los primeros 40 minutos, los pandas básicamente comieron sin hacer nada especialmente interesante. Pero entonces ocurrió la magia: uno de ellos se recostó sobre su espalda, sujetó un tallo de bambú con las cuatro patas y comenzó a masticar mirando al techo. La composición era cómica y adorable al mismo tiempo. Disparé en ráfaga a 1/500s, capturando la secuencia completa. Esa serie de fotos se convirtió en mi favorita del día y me recordó que la fotografía de animales es, ante todo, un ejercicio de espera.

Los pandas rojos fueron una sorpresa. Más pequeños y ágiles, se movían entre las ramas con una velocidad que hacía difícil seguirles el ritmo. Para ellos subí el ISO a 800 y disparé a 1/1000s con el enfoque automático continuo. Conseguí varias tomas nítidas de un panda rojo saltando entre dos árboles, con su cola anillada extendida como un abanico. La base cierra a las 17:30, pero a las 11:00 la mayoría de los pandas ya están dormidos. Mi recomendación: aprovecha al máximo las primeras tres horas y luego dedica el resto del día a los pandas rojos y a los jardines, que tienen una luz preciosa para fotografía de naturaleza.

Preguntas frecuentes

¿Puedo fotografiar a las crías de panda?

Sí, la base tiene un área específica para crías, pero el acceso puede estar limitado en horas punta. Las crías suelen estar visibles entre mayo y septiembre. Llega temprano para asegurar un buen sitio.

¿Se permite el uso de flash?

No, el flash está prohibido en todos los recintos, ya que estresa a los animales. La luz natural en la base es suficiente, especialmente por la mañana.

¿Hay restricciones de trípode?

Los trípodes grandes no están permitidos, pero los monopies y trípodes de mesa suelen pasar sin problema. Confirma en la entrada.

¿Cuál es el mejor objetivo para fotografiar pandas en la base?

Un teleobjetivo 70-200 mm f/2.8 o f/4 es ideal. Te permite llenar el encuadre con el panda desde la distancia, sin incluir elementos artificiales del recinto. Para los pandas rojos, la misma focal funciona bien gracias a su agilidad.

¿Cómo evitar los reflejos del cristal en los recintos interiores?

Pega el objetivo lo más cerca posible del cristal, casi tocándolo. Usa un polarizador circular para eliminar los reflejos restantes. Evita los ángulos laterales extremos, que aumentan los reflejos. La luz natural del techo es suficiente; no necesitas flash.

Nota del editor: Este artículo fue escrito por un fotógrafo que ha visitado Sichuan en múltiples ocasiones. Los precios y horarios pueden variar. Siempre verifica la información actualizada antes de tu visita.

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Sobre el autor

Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.

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