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Ciudad: Shenzhen País: China

El sonido de los faroles de papel meciéndose con el viento es lo primero que percibes al entrar en Gankeng Hakka Town. Luego llega el color: miles de faroles rojos y naranjas cuelgan de las fachadas de las casas tradicionales hakka, creando un techo flotante de papel y seda. Este pueblo reconstruido en las afueras de Shenzhen es una ventana a la cultura hakka, el grupo étnico que habitó estas colinas durante siglos. Llegué aquí sin grandes expectativas y salí con la tarjeta de memoria llena de fotos que parecen sacadas de una película de época.

Lo que necesitas saber

Precio: Gratis · Horario: 08:00 — 22:00 · Cómo llegar: Metro línea 10, estación Gankeng, salida A, luego 15 min caminando · Dato: Gankeng tiene más de 300 años de historia y fue un importante enclave comercial hakka en la ruta de la sal

Gankeng Hakka Town
Calles de Gankeng Hakka Town adornadas con faroles tradicionales — Wikimedia Commons

Arquitectura hakka y faroles

Gankeng es una reconstrucción meticulosa de un pueblo hakka tradicional. Las casas de ladrillo gris con tejados de teja negra, los patios interiores con pozos de agua, los pasadizos abovedados y las torres de vigilancia han sido restaurados con esmero. Pero lo que hace único a Gankeng es la decoración de faroles que cubre cada calle. Miles de faroles de papel de arroz, en tonos rojos, naranjas y amarillos, cuelgan de cables tensados entre las fachadas, creando un toldo de luz que filtra el sol y baña todo en un resplandor cálido.

El pueblo tiene varios templos tradicionales, una escuela antigua convertida en museo, y talleres donde artesanos locales demuestran oficios tradicionales: tejido de bambú, fabricación de faroles, caligrafía china. La casa principal (la residencia del clan más importante) es una estructura impresionante con tres patios interiores, salones de recepción y un altar ancestral. Los fines de semana hay actuaciones de música tradicional y danzas folclóricas.

La cultura hakka es una de las más fascinantes de China. Los hakka (客家, «familias huéspedes») son un subgrupo étnico han que migró desde el norte de China hacia el sur durante siglos, asentándose en las regiones montañosas de Fujian, Jiangxi, Guangdong y, por supuesto, Shenzhen. Su arquitectura se caracteriza por los tulou (edificios circulares fortificados) y las weilongwu (casas en forma de herradura). Gankeng es un ejemplo de estas últimas: un conjunto de casas dispuestas en torno a patios interiores, con tejados curvos y fachadas de ladrillo gris.

El pueblo tiene un pequeño museo etnográfico dedicado a la cultura hakka, con trajes tradicionales, herramientas agrícolas, utensilios de cocina y fotografías históricas. Es una ventana fascinante a una forma de vida que está desapareciendo rápidamente. También hay una calle de artesanía donde puedes ver a los artesanos trabajando: tejedores de bambú que crean cestas y sombreros, calígrafos que pintan caracteres chinos en abanicos de papel de arroz, y pintores que decoran faroles a mano con motivos tradicionales. Los fines de semana, hay demostraciones de cocina hakka donde puedes probar platos auténticos como el cerdo estofado con taro o el pollo al vapor envuelto en hojas de loto.

Consejos fotográficos

Gankeng es un sueño para la fotografía de viajes. La luz filtrada por los faroles crea una atmósfera cálida y envolvente que favorece cualquier tipo de foto. El mejor momento es una hora antes del atardecer, cuando la luz dorada del sol poniente se combina con el resplandor de los faroles ya encendidos. Usa un angular gran angular para capturar calles enteras con la perspectiva de los faroles formando un techo de colores.

Para retratos: los faroles crean una luz difusa favorecedora, ideal para fotos de personas. Coloca a tu sujeto bajo un grupo de faroles y dispara a f/1.8 o f/2 para desenfocar el fondo de faroles — el efecto bokeh con los puntos de luz rojos es espectacular. Los callejones estrechos con faroles a ambos lados funcionan como líneas de fuga naturales que dirigen la mirada hacia el centro de la imagen.

Para fotos nocturnas: cuando oscurece, los faroles se encienden y Gankeng se transforma. El contraste entre el cielo azul oscuro y el rojo intenso de los faroles es impresionante. Usa un trípode y exposiciones de 2-5 segundos para capturar el movimiento de los faroles balanceándose. Las calles mojadas después de la lluvia reflejan las luces rojas duplicando la atmósfera.

Mi rincón favorito: el callejón que sube hacia el templo de la diosa Mazu, en la parte más alta del pueblo. Desde allí, la vista de los tejados de teja negra con los faroles rojos colgando entre ellos es sencillamente espectacular. El contraste entre el gris oscuro de las tejas, el rojo de los faroles y el azul del cielo (si hay suerte) es una combinación de colores tradicional china que funciona en cualquier foto.

Para fotografiar los faroles: usa un teleobjetivo (70-135 mm) para comprimir la perspectiva y crear la ilusión de que los faroles están más juntos de lo que realmente están. Esto crea un «techo» de faroles más denso y espectacular. Si disparas desde abajo hacia arriba con un angular, capturarás los faroles contra el cielo — el efecto es especialmente bonito al atardecer, cuando el cielo se tiñe de azul profundo y los faroles ya están encendidos. La técnica de enfoque selectivo también funciona bien aquí: enfoca un farol en primer plano y desenfoca el fondo de faroles, creando un bokeh de puntos rojos y naranjas.

Por qué es tan fotogénico

Gankeng es, ante todo, una experiencia visual inmersiva. Los faroles no son solo decoración — son el alma del lugar. La luz cálida que crean envuelve cada rincón en un abrazo dorado que hace que todo parezca sacado de un cuento. La arquitectura hakka, con sus tejados curvos y sus muros de ladrillo gris, proporciona el telón de fondo perfecto para el festival de color de los faroles.

Lo que más me gusta es cómo la luz cambia según la hora. Por la mañana, los faroles apagados son objetos de papel translúcido que la luz solar atraviesa. Al mediodía, proyectan sombras geométricas sobre las paredes y el suelo. Al atardecer, tanto los faroles como el sol contribuyen a la iluminación. Y de noche, los faroles son los protagonistas absolutos. Es un espectáculo de luz en cuatro actos, y el fotógrafo tiene butaca de primera fila.

Más allá de los faroles y la arquitectura, Gankeng ofrece actividades culturales que enriquecen la visita fotográfica. Los fines de semana, hay actuaciones de ópera hakka en un escenario al aire libre, con actores vestidos con trajes tradicionales de colores vivos y maquillajes elaborados. Estas actuaciones son un festín visual que cualquier fotógrafo sabrá apreciar. También hay talleres donde puedes aprender a hacer tu propio farol de papel, una experiencia que, aunque no es estrictamente fotográfica, te conecta con la artesanía local de una manera que luego se refleja en tus fotos.

Preguntas frecuentes

¿Está lejos del centro de Shenzhen?

Sí, está en el distrito de Longgang, a unos 40 minutos en metro desde el centro. La línea 10 te deja en la estación Gankeng, y son 15 minutos andando hasta la entrada del pueblo.

¿Hay que pagar entrada?

No, la entrada es gratuita. Algunas atracciones especiales o espectáculos pueden cobrar entrada por separado (¥20-50).

¿Los faroles se encienden todas las noches?

Sí, los faroles se encienden al atardecer y permanecen iluminados hasta las 22:00. El espectáculo es más impresionante en fines de semana y festivos.

¿Hay restaurantes de comida hakka?

Sí, hay varios restaurantes que sirven cocina tradicional hakka: cerdo estofado, tofu relleno, pollo al vapor con arroz. Los precios son razonables (¥60-100 por persona).

¿Merece la pena ir solo para fotografiar?

Totalmente. Gankeng es uno de los lugares más fotogénicos de Shenzhen. La combinación de arquitectura tradicional, faroles y ambiente cultural lo convierte en un destino imprescindible para cualquier fotógrafo.

Nota editorial: Visité Gankeng por primera vez en 2023 y desde entonces lo recomiendo a todo el que visita Shenzhen. Aunque es una reconstrucción turística, la autenticidad de la cultura hakka y la belleza del entorno hacen que merezca cada minuto del viaje. Ideal para una sesión de fotos de media tarde a noche.

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Sobre el autor

Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.

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