
En las afueras de Shenzhen, lejos de los rascacielos y los centros comerciales, descubrí Gankeng Hakka Town, un pueblo tradicional de la etnia hakka meticulosamente restaurado que parece congelado en el tiempo. Cuando llegué, me sorprendió lo auténtico que se sentía: las calles empedradas, las casas de tierra y madera, los canales de agua corriendo junto a las aceras y el aroma de la comida casera saliendo de las cocinas. Gankeng no es un parque temático; es un pueblo real donde la comunidad hakka ha vivido durante siglos.
El pueblo hakka de Gankeng tiene más de 300 años de historia. Fue fundado por migrantes hakka que llegaron a la región de Guangdong desde el norte de China durante la dinastía Qing. Los hakka son un subgrupo étnico Han conocido por su arquitectura distintiva de casas fortificadas (weilongwu) y su cocina salada y conservada. En Gankeng, estas tradiciones se mantienen vivas: las casas circulares de tierra apisonada (tulou) están habitadas, los ancianos juegan al ajedrez en las plazas y las mujeres preparan los mismos platos que sus abuelas.
Lo que necesitas saber
Precio: Gratis · Horario: 24 horas (calles), 9:00–18:00 (museos) · Cómo llegar: Metro línea 10, estación Gankeng (salida B) · Dato: Gankeng tiene más de 300 años de historia y conserva 12 casas tulou (fortalezas circulares hakka)

Historia de Gankeng
Gankeng fue fundado durante el reinado del emperador Qianlong (1735-1796) de la dinastía Qing. Los primeros habitantes fueron familias hakka que emigraron del norte, huyendo de la pobreza y la persecución. Eligieron este valle remoto, rodeado de colinas, por su agua abundante y su tierra fértil. Durante siglos, Gankeng fue una comunidad autosuficiente: cultivaban arroz, criaban cerdos y pollos, y fabricaban sus propias herramientas y ropa. La arquitectura tulou, con sus muros de tierra apisonada de hasta un metro de grosor, les protegía de los bandidos y las bestias.
En el siglo XX, Gankeng cayó en el abandono. Muchos jóvenes emigraron a las ciudades en busca de trabajo, dejando atrás a los ancianos y las casas vacías. Pero en 2016, el gobierno del distrito de Longgang inició un proyecto de restauración, con el objetivo de preservar la arquitectura y las tradiciones hakka. A diferencia de otras restauraciones turísticas, Gankeng mantuvo a sus residentes originales y evitó la comercialización excesiva. Hoy, el pueblo es un ejemplo de turismo sostenible que beneficia a la comunidad local.
El nombre “Gankeng” significa “valle seco”, una referencia irónica a que, a pesar de estar en una zona con abundantes lluvias, el valle tenía problemas de sequía durante los meses de invierno. Los antiguos habitantes construyeron un elaborado sistema de canales y embalses que aún hoy se utiliza para regar los campos de arroz. Este sistema de irrigación, construido íntegramente con piedra y sin cemento, es considerado una obra maestra de ingeniería hidráulica tradicional. Durante mi visita, un anciano del pueblo me explicó con orgullo cómo su abuelo había participado en la construcción del canal principal, tallando cada piedra a mano para que encajaran perfectamente sin necesidad de argamasa. Estas historias orales son las que dan vida a la historia de Gankeng y conectan el presente con un pasado que de otro modo se perdería.
Qué ver y hacer
La calle principal de Gankeng está flanqueada por casas tradicionales convertidas en tiendas de artesanía, talleres y casas de té. Los productos locales incluyen cerámica hecha a mano, telas teñidas con índigo, miel de montaña y licores de hierbas. El Templo de los Ancestros, en el centro del pueblo, es un edificio del siglo XVIII que aún hoy es utilizado por las familias hakka para celebrar bodas y festivales. La plaza frente al templo es el corazón social del pueblo, donde los niños juegan y los ancianos se reúnen a conversar.
Las casas tulou son la atracción principal. Doce fortalezas circulares salpican el pueblo, algunas de hasta cuatro pisos de altura. La más grande, la Tulou del Este, tiene 60 habitaciones y actualmente alberga un pequeño museo que explica la historia y la cultura hakka. Se puede subir a la azotea para disfrutar de una vista panorámica del valle. Otra tulou, la del Oeste, ha sido convertida en un albergue rural donde los visitantes pueden pasar la noche y experimentar la vida en una casa tradicional hakka. Dormir allí fue una de las experiencias más auténticas de mi viaje.
La gastronomía hakka es otro de los grandes atractivos de Gankeng. Los restaurantes locales sirven platos tradicionales como el cerdo estofado con verduras conservadas (meicai kourou), el tofu relleno (niang doufu) y el pollo al vapor con arroz glutinoso. Todo se cocina con ingredientes locales y recetas familiares transmitidas por generaciones. Mi recomendación es probar el “Leicha” (té molido), una sopa de té verde molido con semillas de sésamo, maní y hojas de té, que se sirve como aperitivo. Es un sabor único que no se encuentra en ningún otro lugar de China.
El Museo de la Cultura Hakka, ubicado en una tulou de tres pisos restaurada, ofrece una visión completa de la historia y las costumbres de este pueblo. La planta baja alberga una exposición sobre la arquitectura tulou, con maquetas y diagramas que explican cómo se construyen estas fortalezas de tierra apisonada sin necesidad de cemento ni clavos. El primer piso está dedicado a la gastronomía hakka, con una cocina tradicional reconstruida donde se pueden ver los utensilios y técnicas culinarias. El segundo piso muestra la diáspora hakka: mapas que trazan las rutas migratorias desde el norte de China hasta el sudeste asiático, América y Europa. Es una exposición que conecta la historia local de Gankeng con la historia global de la migración china.
Consejos prácticos
Gankeng está relativamente lejos del centro de Shenzhen, pero la línea 10 de metro ahora llega directamente hasta la puerta del pueblo (estación Gankeng, salida B). El viaje en metro desde el centro toma aproximadamente 40 minutos. Una vez en el pueblo, todo se recorre caminando. Recomiendo dedicar entre 3 y 4 horas para explorar con calma, visitar una o dos tulou y comer en un restaurante local.
Lleva efectivo para las compras en los puestos pequeños, ya que no todos aceptan tarjeta. El pueblo tiene alojamiento rural si quieres pasar la noche; el precio ronda los ¥200-300 por noche en una habitación tradicional. Los fines de semana hay más visitantes, pero el pueblo nunca está tan concurrido como los centros turísticos del centro de Shenzhen. Festivales como el Año Nuevo chino y el Festival del Medio Otoño son épocas especiales para visitar, cuando el pueblo se llena de decoraciones tradicionales y celebraciones comunitarias.
Si visitas Gankeng en primavera (marzo-abril), los campos de colza que rodean el pueblo están en plena floración, creando un manto amarillo que contrasta espectacularmente con el verde de las colinas y el gris de las casas tradicionales. Es la temporada más fotogénica del año. Durante el Festival de Qingming (abril), las familias hakka realizan ceremonias en honor a sus antepasados en el Templo de los Ancestros, una tradición que se ha mantenido ininterrumpidamente durante más de dos siglos. Los visitantes son bienvenidos a observar, siempre que mantengan una actitud respetuosa. La combinación de flores, rituales ancestrales y arquitectura tradicional hace de esta época la mejor para experimentar la autenticidad de la cultura hakka en Gankeng.
Contexto: la cultura hakka en Guangdong
Los hakka son uno de los subgrupos Han más fascinantes de China. Su nombre significa “familias invitadas”, reflejando su historia de migración constante. Originarios del norte de China, los hakka emigraron hacia el sur durante siglos, estableciéndose en las zonas montañosas de Guangdong, Fujian y Jiangxi. Su idioma, el hakka, es uno de los principales dialectos del chino y se habla en comunidades de todo el sudeste asiático. La cultura hakka se caracteriza por su fuerte sentido comunitario, su cocina salada y conservada, y su arquitectura defensiva única.
Gankeng es un testimonio vivo de esta cultura. A diferencia de las reconstrucciones turísticas que han vaciado de contenido muchos pueblos históricos chinos, Gankeng ha logrado mantener su autenticidad. Los jóvenes están regresando al pueblo, atraídos por el turismo y las oportunidades económicas, y las tradiciones hakka están experimentando un renacimiento. Para un viajero interesado en la diversidad cultural de China, Gankeng ofrece una ventana a una forma de vida que está desapareciendo rápidamente en el resto del país.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta la entrada a Gankeng Hakka Town?
La entrada al pueblo es gratuita. Algunos museos dentro de las tulou pueden cobrar una tarifa de ¥10-20. El alojamiento en las casas tradicionales cuesta entre ¥200-300 por noche.
¿Cómo llegar a Gankeng desde el centro de Shenzhen?
Toma el metro línea 10 hasta la estación Gankeng, salida B. El viaje desde el centro (estación Laoje) toma unos 40 minutos. Desde la estación, el pueblo está a 5 minutos caminando.
¿Se puede comer comida hakka auténtica en Gankeng?
Sí, hay varios restaurantes familiares que sirven platos tradicionales hakka con ingredientes locales. El cerdo estofado y el tofu relleno son imperdibles.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Gankeng?
Recomiendo 3-4 horas para recorrer el pueblo, visitar las tulou y comer. Si quieres pasar la noche, hay alojamiento rural disponible.
¿Hay alojamiento en Gankeng?
Sí, algunas tulou han sido convertidas en albergues rurales. Dormir en una casa tradicional hakka cuesta entre ¥200 y ¥300 por noche.
Nota del editor: Este artículo fue escrito por un viajero que visitó Shenzhen en múltiples ocasiones. Los precios y horarios pueden variar.
Sobre el autor
Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.