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Ciudad: Chongqing País: China

Subir a Nanshan Yikeshu fue una de esas decisiones impulsivas que terminan siendo inolvidables. Alguien en un foro de fotografía mencionó que desde allí se veía «toda Chongqing» y no exageraba. Situado en la cima de la montaña Nanshan, a 400 metros sobre el nivel del río, este mirador ofrece la panorámica nocturna más completa de la ciudad. La primera noche que subí, el viento fresco de la montaña contrastaba con el calor sofocante de abajo, y frente a mí se extendía un mar de luces que cubría cada rincón del horizonte. Fue amor a primera vista. El nombre del lugar, Yikeshu, significa «un árbol» —y efectivamente hay un árbol solitario en el mirador que se ha convertido en el protagonista de miles de fotos.

Lo que necesitas saber

Precio: ¥30 (adultos) / ¥15 (estudiantes) · Horario: 9:00–22:30 (última entrada 22:00) · Cómo llegar: Autobús 384 desde Nanping hasta la parada Nanshan Yikeshu; o taxi desde Nanping (¥20–30) · Dato: El árbol solitario del mirador tiene más de 100 años y sobrevivió a un rayo en 1987

Panorámica nocturna de Chongqing desde Nanshan Yikeshu. Wikimedia Commons.
Panorámica nocturna de Chongqing desde Nanshan Yikeshu. Wikimedia Commons.

La experiencia del mirador

Nanshan Yikeshu no es solo un mirador, sino un pequeño complejo turístico con cafetería, restaurante y algunas tiendas de recuerdos. La plataforma de observación principal es de madera, con barandillas de cristal que no interfieren con la vista. Hay varios niveles: el superior es el más concurrido porque ofrece la vista más despejada, mientras que el inferior tiene mesas donde puedes sentarte a tomar un café mientras contemplas el paisaje.

Lo que hace especial a este lugar es la inmensidad de la vista: 270 grados de horizonte urbano. Abajo se ve el río Yangtsé serpenteando, los puentes Egongyan y Shibati cruzando sus aguas, y al fondo, los rascacielos de Yuzhong, la península central, recortándose contra el cielo. Cuando el cielo está despejado, se pueden ver hasta 30 kilómetros de distancia. En días de niebla, que son frecuentes en Chongqing, la ciudad aparece como una ciudad flotante entre las nubes.

El restaurante del mirador sirve comida sichuanesa a precios razonables. Pedí un mapo tofu y unas verduras salteadas por ¥60, y cenar mientras veía cómo se encendían las luces de la ciudad fue una experiencia que recomiendo a todo el mundo. La cafetería abre hasta las 22:00, así que puedes quedarte hasta tarde tomando un té mientras disparas fotos.

Fotografía de atardecer y noche

La hora dorada, aproximadamente una hora antes del atardecer, es mágica desde Nanshan. El sol se pone detrás de la península de Yuzhong, creando siluetas de edificios contra un cielo naranja y rosa. Es el momento perfecto para fotografiar con un teleobjetivo de 70–200 mm, comprimiendo la perspectiva para que los edificios parezcan más cercanos entre sí. Un gran angular de 16–35 mm captura la amplitud del paisaje, pero ten cuidado con las barandillas de cristal: acerca el objetivo lo máximo posible al vidrio para evitar reflejos.

Cuando cae la noche y las luces de la ciudad se encienden, el espectáculo es aún mejor. La ciudad de Chongqing tiene más de 10 millones de habitantes y su consumo energético nocturno es impresionante: cada edificio, cada puente, cada calle se ilumina, creando un tapiz luminoso que parece un circuito electrónico gigante. Para estas tomas necesitas un trípode robusto. Configura ISO 100, f/8–f/11 y exposiciones de 5 a 15 segundos. El balance de blancos en «tungsteno» (3200K) equilibra las luces cálidas de la ciudad con el cielo nocturno.

El árbol solitario es el elemento estrella para primeros planos. Coloca el árbol a un lado del encuadre (regla de los tercios) y deja que la ciudad se extienda al otro lado. Usa un diafragma cerrado (f/13 o f/16) para que tanto el árbol como el fondo salgan enfocados. Si hay luna llena, inclúyela en la composición sobre la ciudad para un efecto dramático.

Cómo llegar y consejos prácticos

Nanshan Yikeshu está en la cima de la montaña Nanshan, al sur del centro. La forma más económica de llegar es tomar el autobús 384 desde la estación de Nanping (conexión con metro línea 3). El autobús te deja en la parada «Nanshan Yikeshu», a 200 metros de la entrada. El trayecto dura unos 30 minutos desde Nanping. En taxi desde el centro cuesta entre ¥30 y ¥50, dependiendo del tráfico.

Recomiendo llegar al menos una hora antes del atardecer para evitar las aglomeraciones. Los fines de semana y festivos el mirador se llena, especialmente de parejas jóvenes que vienen a ver la puesta de sol. Si vas en días de niebla, que son habituales en primavera y otoño, aún puedes obtener fotos interesantes: la niebla baja sobre la ciudad crea capas de edificios que emergen de las nubes, una imagen muy atmosférica.

Lleva abrigo incluso en verano. En la cima de la montaña la temperatura es varios grados más baja que en el centro, y el viento puede ser fuerte. En invierno, la sensación térmica desciende aún más. También recomiendo llevar una linterna frontal para moverte por las zonas menos iluminadas del mirador después del atardecer.

Fotografía del árbol solitario

El árbol de Yikeshu merece un tratamiento especial. Para fotografiarlo como protagonista, usa un diafragma abierto (f/2.8–f/4) para desenfocar el fondo de la ciudad y que el árbol destaque. Sitúa el árbol en el tercio izquierdo o derecho del encuadre. Si hay luna llena, inclúyela detrás de las ramas para una silueta dramática. Las ramas desnudas en invierno crean patrones más interesantes que las frondosas de verano.

Equipo recomendado y accesorios

Además de la cámara y el trípode, lleva un disparador remoto para evitar vibraciones en exposiciones largas. Un filtro de densidad neutra (ND) de 6 pasos te permite hacer exposiciones de 30 segundos incluso durante la hora dorada, suavizando el agua del río y las nubes. Las baterías de repuesto son esenciales: el frío de la montaña las agota más rápido. Y una linterna frontal te ayudará a moverte por el mirador sin encender las luces del móvil.

Si este artículo te ha sido útil, compártelo con otros viajeros que estén planeando visitar Chongqing. La ciudad tiene infinitos rincones fotográficos por descubrir, y cada visita revela algo nuevo. Personalmente, cada vez que vuelvo a este lugar encuentro un ángulo diferente, una luz distinta, un momento único que antes no había visto. Eso es lo grandioso de la fotografía de viajes: nunca te quedas sin cosas nuevas que fotografiar.

La fotografía urbana en Chongqing es especialmente gratificante porque la ciudad cambia constantemente. Nuevos edificios surgen cada año, nuevos puentes cruzan los ríos, nuevas luces iluminan las calles. Lo que fotografíes hoy puede que no exista en cinco años. Por eso es importante documentar estos lugares ahora, con tu mirada única y tu cámara en mano. No esperes a que sea demasiado tarde.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta la entrada a Nanshan Yikeshu?

La entrada general cuesta ¥30. Estudiantes pagan ¥15 con acreditación. Mayores de 65 años entran gratis.

¿Se puede fotografiar con trípode?

Sí, los trípodes están permitidos en todo el mirador. Es recomendable llegar temprano para asegurar un buen sitio, especialmente los fines de semana.

¿Cuál es la mejor época para ir?

El otoño (octubre-noviembre) ofrece los cielos más despejados. La primavera tiene más días de niebla, que pueden dar fotos atmosféricas. El verano es caluroso pero los atardeceres suelen ser espectaculares.

¿Hay restaurantes cerca?

Sí, el mirador tiene un restaurante de comida sichuanesa y una cafetería. También hay puestos de snacks en la entrada. Los precios son moderados.

¿Cómo se llega desde el centro de Chongqing?

Toma el metro hasta la estación Nanping (línea 3), luego el autobús 384 hasta la parada Nanshan Yikeshu. En taxi desde Jiefangbei cuesta unos ¥40.

Nota del editor: Este artículo fue escrito por un fotógrafo que visitó Chongqing en múltiples ocasiones. Los precios y horarios pueden variar. Siempre verifica la información actualizada antes de tu visita.

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Sobre el autor

Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.

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