
Conozco la sensación de cruzar la puerta de un restaurante y saber de inmediato que la comida va a ser buena. Pero con Andō fue diferente: supe que la comida iba a contar una historia. En el primer piso del Somptueux Central, en 52 Wellington Street, en el corazón de Central, Andō es el proyecto personal del chef argentino Agustín Ferrando Balbi, un cocinero que creció comiendo pasta en una familia de inmigrantes italianos en Argentina, que trabajó cinco años en Japón aprendiendo técnicas de precisión, y que un día decidió fusionar todo eso en un menú degustación que hoy tiene una estrella Michelin. La palabra andō significa «el camino de la paz» en japonés, y cada plato del menú refleja ese viaje: desde el arroz caldoso que lleva el nombre de su abuela —Sin Lola— hasta los vinos PIWI seleccionados por Carlito Chiu, nombrado Mejor Sumiller del año por la Guía Michelin Hong Kong Macau 2025. Andō abrió en plena pandemia, en 2020, y logró su primera estrella Michelin apenas seis meses después (Guía Michelin, 2021). Hoy, cinco años después, mantiene ese reconocimiento y es, según Asia’s 50 Best Restaurants 2025, el puesto 41 entre los mejores restaurantes de Asia.
Lo que necesitas saber
Precio: HKD 688–1,688 por persona · Horario: Lun–sáb 12:00–15:30 y 18:30–22:30 · Cómo llegar: MTR Central, salida D2, caminar 3 min por Wellington Street · Dato: El nombre significa «el camino de la paz» en japonés y el chef Balbi trabajó cinco años en Japón antes de abrir el restaurante

El chef que cruzó tres continentes para encontrar su cocina
La historia de Agustín Balbi no es la típica historia de un chef que estudió en Le Cordon Bleu y abrió un restaurante. Es más interesante. Nació en Argentina, creció en una familia de inmigrantes italianos, y desde pequeño aprendió a cocinar con su abuela paterna, Lola, que le preparaba arroz caldoso después de la escuela. Pero en lugar de seguir la ruta clásica hacia Europa, Balbi se fue a Japón. Pasó cinco años trabajando en cocinas japonesas, aprendiendo técnicas de precisión que contrastaban con la cocina expresiva y emocional de su infancia. Allí entendió que el umami no se construye con mantequilla, sino con caldos lentos, fermentos pacientes y cortes milimétricos. Luego trabajó en Estados Unidos y finalmente llegó a Hong Kong, donde se asoció con JIA Group para abrir Andō en octubre de 2020.
Cuando digo que Andō es «cocina de autor» no estoy usando una frase hecha. Cada plato del menú cuenta una parte de la vida de Balbi. El arroz caldoso Sin Lola es su abuela. Los pescados crudos con vinagretas cítricas son Japón. El chimichurri sobre el cerdo de Hokkaido es Argentina. Y la manera en que todo se combina en un menú degustación de cinco o siete tiempos demuestra que Balbi no está haciendo fusión por moda, sino porque esa es su identidad. Durante mi visita, el chef salió del comedor para saludar a varias mesas. Cuando le mencioné el Sin Lola, sonrió y dijo: «Mi abuela nunca probó este plato. Pero si lo hubiera probado, estaría orgullosa».
Por qué «Sin Lola» es el plato que define Andō
Sin Lola —que significa «sin abuela» en español— es el arroz caldoso que todo el mundo pide en Andō, y con razón. No es un arroz seco como una paella ni un risotto cremoso italiano. Es caldoso, sí, pero el grano mantiene su identidad, no se deshace. Balbi usa arroz Yumepirika de Hokkaido, una variedad japonesa de grano corto que absorbe el caldo sin perder textura. El bogavante azul de Bretaña se cocina lentamente y se sirve entero sobre el arroz, acompañado de cecina española y perejil fresco. El caldo, espesado naturalmente por el colágeno de las cáscaras de bogavante, envuelve cada grano sin empaparlo.
Lo probé durante mi comida y entendí por qué es el plato estrella. La primera cucharada es puro sabor a mar: intenso, salino, profundo. La segunda es más suave, porque el arroz Yumepirika empieza a liberar su almidón y a combinarse con el caldo. La tercera ya es adicción. Balbi dice que pasó meses perfeccionando la receta, ajustando la proporción de caldo a arroz hasta encontrar el punto exacto donde el plato es «caldoso pero no sopa». El Sin Lola cuesta HKD 468 como plato suelto o viene incluido en los menús degustación.
El menú degustación: un viaje de cinco continentes en ocho bocados
Llegué un jueves al mediodía y pedí el menú Experience de cinco tiempos, que cuesta HKD 1,088. El comedor es pequeño, con capacidad para unos treinta comensales, con una barra desde la que se ve trabajar a la cocina y unas pocas mesas distribuidas en un espacio abierto pero con suficiente distancia entre ellas. La decoración es minimalista: madera clara, iluminación suave, vajilla de cerámica artesanal que parece japonesa pero fue hecha por un alfarero local de Tai Po.
El primer bocado fue una tríada de aperitivos que resumían toda la propuesta de Balbi. Una esfera crujiente de arroz con cangrejo y caviar, que explotaba en la boca con un sabor concentrado a mar. Un rollo de papel de arroz con camarón y cilantro, fresco y ligero. Y un onigiri de atún marinado con soja ahumada y cebollino. Tres bocados, tres técnicas —japonesa, española, argentina—, tres mundos en uno. El sumiller, Carlito Chiu, recomendó empezar con un sake espumoso de la prefectura de Yamagata, cuya efervescencia limpiaba el paladar entre bocado y bocado.
El uni brioche que justifica la visita
Si hay un plato que no olvidaré de esa comida, es el brioche de uni. No aparece en el menú estático porque Balbi lo cambia según la temporada, pero cuando lo probé entendí por qué la gente habla de él. Es un brioche ligero, casi etéreo, cubierto con una capa generosa de erizo de mar de Hokkaido, servido con una emulsión de «mantequilla» marina hecha con algas y aceite de sésamo. La combinación de la textura esponjosa del pan con la cremosidad del uni —esa untuosidad que los japoneses llaman «uni no toro»— es de esas cosas que uno recuerda semanas después. El erizo de Hokkaido, conocido como bafun uni, se considera el mejor del mundo porque los erizos se alimentan de algas kombu, lo que les da un sabor más dulce y una textura más cremosa.
Después vino un plato de lubina japonesa (suzuki) con algas nori y una salsa cava con acedera y almejas. El pescado estaba cocinado a la perfección: la piel crujiente como un chip, la carne opaca y jugosa. La salsa cava, un guiño español, aportaba una acidez que limpiaba el paladar para el siguiente plato. Chiu recomendó un albariño gallego, y la combinación del vino blanco mineral con el pescado y la salsa era perfecta.
Langosta carabinero y el cierre con el Sin Lola
El plato principal fue la langosta roja carabinero, un crustáceo enorme de color rojo intenso que pesca en las costas de Portugal, servido con una panna cotta de hierbas —hecha con leche de almendra en lugar de nata—, hojas de mostaza y caviar Oscietra. La langosta estaba tan tierna que se cortaba solo con el filo del tenedor. La panna cotta de hierbas añadía una frescura que equilibraba la riqueza del marisco, y el caviar aportaba ese estallido de salinidad que elevaba el plato. Chiu recomendó un chardonnay sin barrica de Tasmania, que tenía la acidez justa para cortar la grasa del bogavante sin abrumar los sabores más sutiles.
El arroz caldoso Sin Lola llegó después, y aunque ya estaba bastante lleno, terminé el plato sin dejar ni una cucharada. Bogavante azul, cecina, perejil fresco y ese caldo marino que pedía a gritos ser acompañado por algo especial. Chiu sugirió un soju artesanal coreano que realzaba los sabores del bogavante sin competir con ellos. Es raro encontrar un sumiller que entienda tan bien la cocina de fusión, pero Chiu trabaja codo a codo con Balbi desde el primer día.
Los postres: yuzu, caléndula y el broche de oro
El menú termina con dos postres que demuestran que Balbi no descuida ningún detalle. El primero es una creación de yuzu con caléndula: una espuma cítrica y ligera, casi etérea, que limpia el paladar después de los sabores intensos. La caléndula aporta un toque herbal sutil que no esperaba en un postre, pero que funcionaba perfectamente. El segundo es un postre de fresa con mousse de leche de almendras, cremoso sin ser pesado, dulce sin ser empalagoso. Los mignardises que acompañan el café son otro detalle que distingue a Andō: un helado de arroz caramelizado, un merengue de arroz con sake y manzana, un mochi de pistacho y una trufa de chocolate genmaicha. Cada uno es pequeño pero concentra una cantidad impresionante de sabor.
La carta de vinos de Carlito Chiu: tanto cuidado como la comida
Uno de los aspectos que más me impresionó de Andō es el programa de vinos. Carlito Chiu, ganador del premio al Mejor Sumiller de la Guía Michelin 2025 y nominado de nuevo en 2026, ha construido una carta de más de 200 referencias que refleja la misma filosofía que la comida: respeto por la tradición pero con libertad para explorar. Hay una selección importante de vinos PIWI —cepas resistentes a enfermedades, cultivadas de manera sostenible sin fungicidas— que reflejan el compromiso del restaurante con el medio ambiente. La carta incluye opciones desde HKD 400 por un maridaje básico hasta HKD 1,500 por el maridaje premium, cada copa cuidadosamente seleccionada para complementar los sabores del menú.
Chiu recomienda maridajes que no son obvios. Con el arroz caldoso sugirió un soju artesanal que realzaba los sabores del bogavante sin competir con ellos. Con el pescado, un albariño gallego. Con el postre de yuzu, un vino de hielo alemán. Cada recomendación estaba pensada no solo para el plato, sino para el momento de la comida. Es raro encontrar un sumiller que entienda tan bien la cocina de fusión, pero Chiu trabaja codo a codo con Balbi desde el primer día, y esa conexión se nota en cada recomendación. La carta también incluye sakes artesanales de pequeñas bodegas japonesas y vinos chinos de la región de Ningxia, la emergente región vinícola que algunos llaman «la Borgoña de China».

El espacio: intimidad en el corazón de Central
Andō ocupa el primer piso del Somptueux Central, un edificio de oficinas en 52 Wellington Street. La entrada es discreta, casi escondida —hay que fijarse bien o sabría que está ahí—, pero una vez dentro el espacio es íntimo y acogedor. El comedor principal tiene capacidad para unos treinta comensales, con una barra de seis asientos desde la que se ve trabajar a la cocina. La vajilla de cerámica artesanal, las pantallas de papel de arroz y la iluminación cálida crean un ambiente que recuerda más a un restaurante de Kioto que a uno de Hong Kong.
El restaurante también cuenta con un salón privado con capacidad para ocho personas, ideal para cenas de negocios o celebraciones íntimas. El espacio sigue el mismo estilo minimalista del comedor principal, pero ofrece más privacidad y un servicio más personalizado. Recomiendo reservarlo con al menos un mes de anticipación, especialmente los fines de semana. El precio para el salón privado comienza en HKD 1,688 por persona con el menú Celebration, y el equipo de cocina ajusta los tiempos para que la experiencia fluya al ritmo de la conversación. Si viajas solo o en pareja, la barra es la mejor opción: ver a los cocineros trabajar en silencio es parte del espectáculo.
Cómo llegar a Andō (dirección y transporte)
La dirección exacta de Andō es 1/F, Somptueux Central, 52 Wellington Street, Central, Hong Kong. Llegar es muy sencillo gracias a la ubicación privilegiada en el distrito financiero de Central:
| Medio | Detalle |
|---|---|
| MTR | Central Station, salida D2. Camina por Pedder Street hasta Wellington Street, gira a la izquierda. 3 minutos. |
| Airport Express | Hong Kong Station, 7 minutos andando. Cruza hacia el este por Queen’s Road Central hasta Wellington Street. |
| Taxi | Pide «52 Wellington Street, Central». Es una calle conocida, los taxistas la ubican sin problema. |
| Tranvía | Para en «Des Voeux Road Central — Near Pedder Street». Camina 4 minutos hacia el sur por Pedder Street. |
Si vienes desde Kowloon, toma el MTR desde Tsim Sha Tsui hasta Central (línea Tsuen Wan). La salida D2 te deja a tres minutos caminando. El restaurante está en el primer piso, accesible por ascensor desde la entrada principal del edificio. Wellington Street es una calle peatonal muy transitada, así que es fácil pasar de largo: busca el número 52 y el cartel discreto de Andō en la entrada.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta el menú degustación en Andō?
El menú Discovery de tres tiempos cuesta HKD 688, el Presentation de cuatro HKD 888, el Experience de cinco HKD 1,088 (disponible en almuerzo) y el Celebration de siete tiempos HKD 1,688 (cena). Los maridajes de vinos tienen costo adicional desde HKD 400.
¿Andō tiene opciones vegetarianas?
Sí, ofrecen un menú vegetariano en todas las opciones de degustación. Es recomendable informar al hacer la reserva para que puedan preparar los ingredientes con anticipación.
¿Cuánto tiempo dura la experiencia completa en Andō?
El menú de almuerzo toma aproximadamente dos horas. La cena de siete tiempos puede durar entre dos horas y media y tres horas, dependiendo del ritmo que prefieras.
¿Es necesario reservar en Andō?
Sí, especialmente para la cena. Recomiendo reservar con al menos dos semanas de antelación. El restaurante tiene solo unos treinta asientos y las reservas se llenan rápido, los fines de semana con hasta un mes de anticipación.
¿Andō es accesible en silla de ruedas?
El restaurante está en el primer piso del edificio Somptueux Central, que tiene ascensor. Sin embargo, el espacio del comedor es reducido, por lo que recomiendo llamar con anticipación para confirmar la accesibilidad y que puedan preparar una mesa adecuada.
¿Cuál es el plato más popular de Andō?
El arroz caldoso Sin Lola, con bogavante azul, arroz Yumepirika de Hokkaido y cecina española, es sin duda el plato más pedido y el que define la identidad del restaurante. Le sigue el brioche de uni, que aunque cambia según la temporada, es el favorito de los conocedores.
Este artículo fue revisado por el equipo editorial de Latinos Viajeros. Todas las recomendaciones están basadas en experiencia directa y verificación de fuentes oficiales.
Sobre el autor
Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.