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Ciudad: Wan Chai País: Hong Kong Ideal para: Comida callejera, cena en grupo, experiencias locales

Llevo años comiendo “comida mexicana” en Asia y sé que la mayoría de las veces es una mentira piadosa. Guacamole hecho con aguacate batido y mayonesa, tacos con tortillas industriales que saben a cartón, burritos rellenos de arroz y lechuga que un mexicano no reconocería ni borracho. El Taquero es la primera excepción real que encontré en Hong Kong. Está en Wan Chai, en la planta baja de Yan King Court, 119 Queen’s Road East, y desde que crucé la puerta supe que esto era diferente. El aroma a masa de maíz recién hecha, el sonido de la plancha chisporroteando y la vista del trompo de pastor girando lentamente me transportaron directamente a una taquería de la Ciudad de México. El Taquero es un restaurante de comida callejera mexicana auténtica fundado por un equipo de mexicanos que se negaron a aceptar que en Hong Kong no se pudiera comer un taco como Dios manda. Sirven tacos al pastor (HK$28 c/u), tacos de carnitas (HK$32 c/u), guacamole en molcajete (HK$68) y quesadilla de huitlacoche (HK$88), entre otras delicias. Según Google Maps, mantiene una calificación de 4.3 estrellas con más de 400 reseñas, y el día que fui entendí exactamente por qué.

Lo que necesitas saber

Precio: HK$100–200 por persona · Horario: Lun–mié 12:00–23:00, jue–vie 12:00–00:00, sáb 12:00–00:00, dom 12:00–23:00 · Cómo llegar: Shop B-F, G/F, Yan King Court, 119 Queen’s Rd E, Wan Chai · Dato: Las tortillas se hacen a mano todos los días con masa de maíz nixtamalizado importado de México

Queen's Road East en Wan Chai, Hong Kong, de noche
Queen’s Road East, Wan Chai, donde El Taquero lleva un pedazo de México a Hong Kong. Foto: WinIFiXD, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons.

La autenticidad como filosofía

El Taquero no se anda con medias tintas. Todo empieza con la tortilla. Las hacen a mano todos los días con masa de maíz nixtamalizado importado directamente de México. Son pequeñas, suaves, con ese sabor a maíz recién molido que solo se consigue cuando la masa se prepara en casa. La carta es corta pero enfocada: tacos, quesadillas, guacamole y un par de especiales. No hay burritos de tamaño XXL ni chimichangas. Esto es comida callejera mexicana real, no la versión tex-mex que domina la mayoría de los restaurantes fuera de México. El local es pequeño y sin pretensiones: mesas de madera, sillas de metal, paredes decoradas con arte popular mexicano y un altar de Día de Muertos en una esquina. La música es una mezcla de mariachi, cumbia y rock en español que suena al volumen perfecto. No hay manteles de lino ni copas de cristal. Hay servilletas de papel, platos de cerámica sencilla y un tarro de salsas en cada mesa.

Los tacos al pastor: el rey indiscutible

Los tacos al pastor son la estrella de El Taquero, y por una buena razón. La carne de cerdo se marina durante 24 horas en una mezcla de achiote, chile guajillo, comino, ajo y piña. Luego se apila en el trompo —un asador vertical— y se cocina lentamente mientras el exterior se dora y carameliza. Ver el trompo en acción es hipnótico: la carne gira lentamente, los jugos caen sobre la piña que corona el asador, y el taquero corta finas rebanadas directamente sobre la tortilla con un cuchillo que brilla bajo las luces. Es un espectáculo que no me cansé de ver, y que le da a El Taquero una autenticidad que ningún restaurante de comida mexicana “elegante” puede replicar.

Probé tres tacos al pastor (HK$28 cada uno o tres por HK$78) y quería seis. La carne tiene ese sabor ahumado y ligeramente ácido del achiote, la piña asada aporta un contraste dulce que equilibra el salado de la carne, y la salsa roja —hecha con chile de árbol— da el picor justo sin quemar el paladar. Cebolla picada, cilantro fresco y un chorrito de limón. Así, simple y perfecto. Es el tipo de taco que te recuerda por qué la comida callejera mexicana es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las carnitas: la reina

Si el pastor es el rey, las carnitas son la reina. La carne de cerdo se confita lentamente en su propia grasa con naranja, ajo y especias durante horas, hasta que las fibras se separan solas. Luego se sube el fuego para dorar los bordes, creando esa combinación irresistible de textura crujiente y carne que se deshace en la boca. Las sirven con cebolla morada encurtida, cilantro y una salsa verde de tomatillo que tiene la acidez justa para cortar la grasa. Son HK$32 cada uno o tres por HK$88, y si tuviera que recomendar un solo plato de El Taquero, probablemente serían estos. Las carnitas de El Taquero son de las mejores que he probado fuera de México, punto.

Guacamole en molcajete: la tradición

El guacamole se prepara al momento en un molcajete de piedra que trajeron directamente de México. Aguacate maduro, cebolla blanca picada, jalapeño fresco, cilantro, jugo de lima y sal. Nada más. Así debe ser el guacamole: simple, fresco, donde el aguacate es el protagonista. Los totopos son gruesos, salados y crujientes, ideales para cargar el guacamole sin romperse. Son HK$68, pedí una orden para empezar y terminé pidiendo otra. La segunda fue aún mejor porque el jalapeño había tenido más tiempo para impregnar el aguacate.

Quesadilla de huitlacoche: la trufa mexicana

El huitlacoche —el hongo del maíz que los mexicanos llaman “trufa mexicana”— no es fácil de encontrar fuera de México. En El Taquero lo sirven en quesadilla con queso Oaxaca y epazote (HK$88). El huitlacoche tiene un sabor terroso, ligeramente dulce, que combina perfectamente con el queso fundido y el epazote, una hierba aromática que los mexicanos usan desde la época prehispánica. No es un plato para todos los paladares —el huitlacoche tiene una textura y un color que pueden intimidar— pero si te gusta explorar sabores nuevos, es imperdible. Pregunta si tienen huitlacoche disponible; a veces se acaba porque el ingrediente es difícil de importar.

Las salsas: el arsenal de la casa

Ninguna taquería auténtica está completa sin un buen arsenal de salsas, y El Taquero no decepciona. En la mesa hay cuatro salsas caseras que acompañan todos los platillos. La salsa roja de chile de árbol es picante y ahumada, con un toque de vinagre que la hace la más versátil de todas. La salsa verde de tomatillo es ácida y fresca, ideal para tacos de carnitas y pescado. La salsa habanero es para valientes: el habanero yucateco es uno de los chiles más picantes del mundo, y esta salsa no se anda con rodeos. Úsala con moderación, a menos que quieras sudar. Y la salsa macha —chiles secos fritos en aceite de oliva con ajo— es crujiente, ahumada y profundamente adictiva. La combinación de textura crujiente con el calor lento del chile la convierte en mi favorita personal.

El equipo detrás de la taquería

Detrás de El Taquero hay un equipo de cocineros mexicanos y latinos que trabajan con pasión y orgullo. Hablé con el chef una tarde mientras preparaba el trompo para el servicio de la cena. Me mostró los chiles que importan directamente de México —guajillo, árbol, pasilla, habanero, chipotle— y me explicó que cada uno tiene un perfil de sabor distinto. “La gente piensa que la comida mexicana es solo tacos y burritos”, me dijo. “No saben la diversidad que tenemos. Cada región de México tiene sus propios chiles, sus propias técnicas, sus propios platos. Lo que hacemos aquí es mostrar esa diversidad.” Me mostró cómo tuestan los chiles antes de molerlos, cómo controlan la temperatura del aceite para la salsa macha, cómo se prepara el adobo del pastor con la receta exacta de su abuela. Ese nivel de detalle no se improvisa.

El Taquero y la comunidad latina de Hong Kong

El Taquero se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad latina de Hong Kong. En mi visita, vi a varias familias mexicanas, colombianas y argentinas compartiendo mesa y hablando en español. Para ellos, El Taquero no es solo un restaurante: es un pedazo de casa en medio de Asia. “Venimos cada semana”, me dijo una señora mexicana sentada en la mesa de al lado. “Es el único lugar en Hong Kong donde la comida sabe a México de verdad. Mi hijo pequeño probó aquí sus primeros tacos al pastor y ahora no para de pedirlos.” Esa conexión emocional con la comida es algo que ningún restaurante puede fabricar. El Taquero se ha ganado ese lugar en la comunidad porque su cocina es honesta, sus ingredientes son auténticos y su equipo entiende que un taco no es solo un taco: es un recordatorio de casa.

Cómo visitar El Taquero

La dirección exacta es Shop B-F, G/F, Yan King Court, 119 Queen’s Road East, Wan Chai. No aceptan reservas para mesas pequeñas —es orden de llegada— así que llega temprano si vas en grupo. Grupos grandes (6+ personas) pueden contactarlos por teléfono. El almuerzo entre semana (12:00-15:00) es el momento más tranquilo. La cena de viernes y sábado puede ser muy concurrida. Mi recomendación para pedir: tres tacos (prueba uno de cada tipo), un guacamole para empezar, y si tienes hambre, una quesadilla. Las porciones no son enormes, pero la calidad compensa. El menú de almuerzo entre semana incluye un combo de tres tacos con bebida por HK$98, una ganga para los estándares de Hong Kong. Aceptan efectivo, tarjetas, Apple Pay, Google Pay y AliPay.

Preguntas frecuentes

¿El Taquero hace reservaciones?

No aceptan reservas para mesas pequeñas. Grupos grandes (6+ personas) pueden contactarlos por teléfono.

¿Hay opciones veganas?

Sí, el guacamole, los tacos de nopales (cuando están disponibles) y algunas salsas son veganas. Pregunta al mesero.

¿Las tortillas son sin gluten?

Sí, las tortillas son 100% de maíz, naturalmente libres de gluten. El local también ofrece otras opciones sin gluten.

¿Tienen menú en español?

Sí, el menú está disponible en español, inglés y chino. El personal habla español, inglés y cantonés.

¿Cuánto cuestan los tacos?

Entre HK$28 y HK$38 cada uno dependiendo del tipo. El combo de tres tacos cuesta entre HK$78 y HK$98.

Este artículo fue revisado por el equipo editorial de Latinos Viajeros. Todas las recomendaciones están basadas en experiencia directa y verificación de fuentes oficiales.

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Sobre el autor

Angel es un viajero Mexicano que ha recorrido Asia durante la última década. Vive en Hong Kong desde hace 11 años, probando múltiples restaurantes en la ciudad, desde puestos callejeros hasta restaurantes con estrellas Michelin.

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